Limpiador ultrasónico para piezas de resina, boquillas obstruidas y piezas pequeñas. En la cuba, los transductores generan burbujas de cavitación que desprenden la suciedad de las ranuras a las que no llega ningún cepillo. La elección depende del volumen de la cuba y del tipo de calefacción y temporizador incorporados.
El tamaño de la cuba determina el uso
La pieza más grande debe quedar completamente sumergida en el líquido; de lo contrario, quedará un borde sin limpiar. Las cubas pequeñas, de unos dos litros, son suficientes para boquillas, gafas y joyas. Las plataformas de impresión de resina o piezas de taller, como carburadores, necesitan recipientes bastante más grandes.
Calefacción y temporizador
El líquido de limpieza caliente disuelve la grasa y los restos de resina más rápidamente; los equipos calefactados suelen trabajar a unos 60 °C. Un temporizador digital limita el tiempo de funcionamiento. Esto es importante porque la exposición prolongada a los ultrasonidos daña los recubrimientos delicados y las uniones adhesivas; los cristales de gafas antirreflejantes solo toleran ciclos cortos.
Resina e isopropanol
Para lavar impresiones de resina se utiliza isopropanol. El alcohol es muy inflamable y no debe introducirse directamente en una cuba de acero inoxidable calefactada. Lo habitual es usar un recipiente cerrado dentro de un baño de agua, de modo que los ultrasonidos se transmitan a través del agua.
Boquillas y hotends
Las boquillas de latón obstruidas suelen contener restos de filamento de la impresora. Los ultrasonidos en agua caliente con un poco de detergente para vajilla desprenden los depósitos del canal sin dañar mecánicamente el cono de sellado. Los restos carbonizados también requieren calor o una aguja de limpieza.